Escritos, Reflexiones

¿Qué ahora, destino?

Es ese sentimiento.

De haber asesinado a la tuya vida. De haber destrozado lo real, lo terrenal; el mundo externo, ese que equilibraba lo interno.

 

Es ese sentimiento.

De haber llegado al abismo, empujándola (vida) al precipicio y haberse quedado helada, sola, ahí parada.

 

¿Qué ahora?

 

Es alrededor mirar y nada ver.

Es hacia adentro observar y seguir en pie, pero sin sostén.

 

Es ese sentimiento.

De haberse quedado sola, en el mundo interior; mundo aún intacto, aún rico, aún despierto, sin desperdicio.

 

Es ese sentimiento.

De querer salir, caminar, de explorar; pero ahogada por el vacío, por el lóbrego frío.

 

Es ese sentimiento.

De tener que, una vez más, volver a empezar.

Dar a luz una nueva vida, una nueva búsqueda.

Dar a luz un nuevo destino, un nuevo camino.

 

Ma. Lulu

Escritos, Reflexiones

Objetos de deseo

Objetos de deseo anhelados por un sujeto totalmente subjetivo e incomprendido, sorprendido por el rechazo de una raza de pupilas ampliadas, de pupilas dilatadas y exageradamente desfiguradas que exteriorizan su propio repudio haciéndole creer a dicho sujeto que no existe universo alguno donde sea posible su existencia.

Multitud desprovista de benevolencia. Aglomeración de seres inconsistentes, de apreciaciones y valoraciones críticas y prejuiciosas que buscan la elevación propia a costas del hundimiento de un otro. De un otro absolutamente desvestido y carente de mecanismos de contención personal, habilitantes de una posición de firmeza y sostén opuestos al ataque de aquel ignorante entumecido.

Igualmente existe un frente.

Una sonrisa esculpida, como al tallar una escultura sombría, rígida, privada de movimiento y vibración. El polvillo que vuela esparciéndose, extendiéndose hacia un horizonte que no acaba. Se pega y posa en todo objeto suburbano. Lo vuelve gris, lo vuelve oscuro. Le arrebata su energía, le arrebata su luz, le arrebata la vida.

Escritos, Reflexiones

Protegernos de la vida

Tratamos de protegernos y de escondernos.

Buscamos salidas inexistentes al pensamiento diario, al hilo conductor infectado, y al significado tácito elaborado a partir de directrices que solo son gestadas a través de nuestra propia intelectualidad.

Buscamos ser artífices de nuestro calendario, de nuestro vivir cotidiano sin dar lugar alguno a la sorpresa y sobresalto de lo inesperado.

Nos asusta lo desconocido, nos deja atónitos y rumiantes dentro de un oscuro vórtice qué nunca culmina.

Deseamos con furia erradicar los altos y bajos, discriminando al temor, marginando a la emoción, al entusiasmo y a la embriaguez de un primer acercamiento.

Nos volvemos planos, inertes ante los acontecimientos más excitantes de la misma esencia de la existencia del ser.

Nos volvemos caminantes enfermos, cuerpos vacíos, almas dormidas sin voluntad.

Qué tan presuntuosos seremos al pensar qué podemos ser artífices de nuestro propio destino, evitando el sufrimiento y la desgracia que acompaña a la fragilidad humana?

La recta es fina.
Vivimos para morir.

Escritos, Reflexiones

Caminar en círculos es un vicio

La equivocación del caminante sin sentido hace sufrir a muchos y emociona a muy pocos. Cuánto valor! Cuanta valentía!

Cuál es el precio que hay que pagar por vagar? Por soñar, meditar y elucubrar sin dirección, sin rumbo alguno?

Las palabras afloran y lloran mojando el papel que se torna borroso. Las frases van perdiendo sentido y no hay nada más que llegue al oído ajeno que pueda gestar emociones memorables, recordables por la audiencia de grandes facultades auditivas. Facultades extraordinarias de oyentes ávidos de experiencias aparentes que poco sentido tienen si no más que para el propio argumentista.

Qué busca el poeta cuando construye rimas que poco y mucho comunican?
Qué busca el artista con sus trazos poco claros, y de oscuro y profundo significado?
Qué busca el cantante, haciendo resonar su voz en un ambiente en donde el público queda estupefacto sin posibilidad de concretar un acto?

Es que acaso el mundo se eleva con tanto amor propio? Con tanto egocentrismo pintado de belleza o camuflado de emociones desiertas, sin destinatarios?

Quizás la humanidad sea demasiado terrenal para comprender tanta angustia, tanto dolor, tanta tristeza.
Cuán desgarrado es el pensamiento sobre la inexistencia de un destinatario capaz de afrontar tales manifestaciones?

Ma. Thomas